Islandia 36 – España 30
Se acabó el sueño de conseguir la medalla de oro olímpica. Caemos en semifinales ante un rival a priori inferior, aunque esas cosas se demuestran en la pista y ahí Islandia fue muy superior. El bagaje de la selección española en estos Juegos Olímpicos, a falta del partido por la medalla de bronce contra Croacia, se reduce a las victorias frente a selecciones tan inferiores como Korea del Sur, Brasil (por la mínima) y China. La única victoria frente a un rival de nivel fue frente a Polonia. Contra una selección de nivel inferior como Islandia se ha caído eliminada. Contra las selecciones de nuestro nivel como Croacia se perdió y contra Francia se hizo el ridículo. Paupérrimo bagaje para un país que alardea haber sido campeón mundial…

Albert Rocas, demasiado desacertado para lo que es habitual en él
El partido comenzó con una empanada monumental de los jugadores españoles que empezaron encajando un parcial de 5-0 en el comienzo. Tras esto, intercambio de goles hasta el 8-3, a partir del cual la pareja de colegiados eslovena barre para España y le deja entrar en el partido. Con el 9-9 se igualan marcadores y comienza un intercambio de rachas, siempre con Islandia por encima en el marcador. La segunda parte fue más de lo mismo, siempre con Islandia por delante y una España que parecía más un no puedo y tampoco quiero. El resultado final consumó el éxtasis en unos jugadores que conseguían la cuarta medalla olímpica de la historia de un país de apenas 300 mil habitantes. Olafur Stefansson, jugador de 36 años que lo ha ganado absolutamente todo a nivel de clubes, lloraba como un niño en una muestra de ilusión por seguir alcanzando cotas altas en su carrera deportiva.
El juego español volvió a hacer aguas. Se repitieron errores de partidos anteriores. No se contacta con el lanzador. Ahí los extremos encontraron un filón, logrando varios tantos en trayectorias amplias al centro ante poco más que la mirada de sus defensores. Además, los extremos islandeses pudieron correr todos los contraataques que quisieron y más. A pesar de conseguir goles una y otra vez, los jugadores españoles no realizaban un triste repliegue defensivo. Decía antes de ayer que me preocupaba el estado físico de algunos jugadores como Juanín y Rocas que salían a 50 minutos por partido. Hoy se volvió a repetir esta tónica y quiero pensar que fue por ello por lo que no replegaban y no por un error de concepto. En cualquier caso, tampoco replegaban los laterales que se quedaban mirando en 8 m como lanzaban nuestros extremos. Cuando fallaban, que además era a menudo al encontrarse con un acertadísimo Gustavsson en la portería, no les daba tiempo a cortar el contraataque. Como decía antes, se repetía la tónica de otros partidos: No había cambios de oponente en defensa y el pivote encontraba todos los huecos que quería y más. De hecho Snorri Gudjonsson realizaba desdoblamientos buscando situaciones de superioridad entre líneas una y otra vez, muestra de que los islandeses ven vídeos del rival y conocen sus carencias. Si a esto se une que tampoco se tocaba a lanzadores como Logi Geirsson y Olafur Stefansson…

Olafur Stefansson
En ataque durante la primera parte se continuó con la tímida mejora de los últimos 30 minutos contra Korea del Sur. Se encontraban muchos espacios que aprovechaban los extremos, a pesar de que no estuvieron muy acertados. Una vez se acercaba el final del partido, el juego ofensivo español volvió a hacerse individualista en manos de un descerebrado Íker Romero. Además se cometían pérdidas tontas que daban lugar a nuevos contraataques islandeses. El mismo error que cometió el seleccionador koreano frente a España sacando a Yoon a intentar remontar el partido, lo cometió Juan Carlos Pastor al sacar a un tocado Alberto Entrerríos a intentar remontar en la segunda parte. Se volvió al banquillo con un 0 de 4. Lamentable comienzo de partido de Carlos Prieto. A pesar de ello, mejoró ligeramente después de meter un gol completamente sólo después de haber fallado dos lanzamientos en los que solamente estaba un pelín menos sólo.
Mención aparte merece la pareja arbitral. En el cómputo global del partido diría que beneficiaron ligeramente a España, si bien es cierto que sus decisiones en el 8-3 fueron espectacularmente barriendo para nosotros. Al margen de eso, pusieron el listón muy alto en cuanto a exclusiones por dureza defensiva, cosa que nos vino francamente bien y que no supimos aprovechar…
En definitiva, más de lo mismo. Lamentable partido de una selección que no encuentra su sino. Es el final de un ciclo y así debe ser. Queda un partido por la medalla de bronce frente a una pedazo de selección que ya nos ganó en la fase de grupos. Será el partido de despedida de la selección de un jugadorazo que lo ha dado todo por el equipo, incluso en partidos como este. Este jugador es Don David Barrufet y en definitiva, no se merece esta despedida.
Siempre nos quedará el Ademar…
España 36 – Brasil 35
Último partido de grupo en el que ambos equipos se jugaban la clasificación para cuartos de final. Quién lo diría antes de empezar los juegos olímpicos… En cualquier caso, España cumplió con el guión, pero mostrando más sombras que luces, como viene siendo la tónica general de los últimos tiempos.
El partido comenzó con una Brasil enchufada que se llegaba a poner dos goles por encima nuestro en el marcador. Un gran planteamiento de Jordi Ribera hacía que Brasil no renunciase a la contra y al juego rápido nunca. Brasil buscaba en ataque un rápido movimiento de balón para crear problemas al lento centro defensivo español, cosa que consiguieron, al menos en los primeros compases del partido. Prueba de ello es que Carlos Prieto acabó descalificado por triple exclusión en el minuto 29 de partido. Con eso y con unos simples desdoblamientos a doble pivote cualquiera es capaz de sacar los colores a esta selección. Además, los del catalán defendían en una 3-2-1 muy abierta, creando muchos problemas al movimiento de balón español, talón de Aquiles de su poder ofensivo. No obstante la superioridad teórica española se puso de manifiesto en los uno contra uno o dos contra dos, llegando al descanso con un 20-17.
La segunda parte empezó con una España enchufada que conseguía un parcial de 5-0 a su favor (coincidiendo con los primeros minutos sin Carlos Prieto), pero Brasil no cejó en su empeño y un Bruno Souza inspiradísimo hacía que la defensa española se tuviese que volver a abrir a él, ya que visto el poco lanzamiento exterior brasileño se encontraba muy abajo. En la segunda parte fue el propio Souza, pero en la primera fue el zurdo Pacheco el que nos volvió locos. Tengo que mirar cuánto mide, pero es curioso que un lateral que no creo que llegue al 1,90 nos clave 12 goles en todo el partido sin tirar penaltis y teniendo en cuenta que su variedad de lanzamiento se reduce al lanzamiento en apoyo. Coincidían estos minutos, además, con los primeros minutos de Ale Vasconcelos, portero reserva que salía en sustitución de Maik Santos. En el minuto 5 de la segunda parte, Jordi Ribera volvió a cambiar la portería después de que Ale no tocara ni un solo balón.
No obstante, Brasil no se rindió y fue capaz de llegar con 36-33 a los minutos finales de partido. Últimos minutos locos con correcalles incluido en los que ninguno de los dos sentenciaba o se acercaba aún más en el marcador. Finalmente, dos pérdidas de balón tontas por parte española propiciaban sendos goles del extremo izquierdo del CAI Aragón Felipe Borges para que España pasase a cuartos rozando el ridículo, ya que además David Barrufet detuvo dos lanzamientos de 6 metros a bocajarro a 5 segundos del final que bien pudieron significar el empate para Brasil.
Y mañana Korea del Sur en cuartos. Que una selección como Brasil nos marque la friolera de 35 goles y nos ocasione tantos problemas debería hacer pensar a más de uno. Pero me temo que es demasiado tarde.
Francia 28 – España 21
Lamentable partido de España el de la 4ª jornada de las Olimpiadas de Pekín. Con el resultado se puede vislumbrar lo que fue el partido, pero es que todo lo que se imagine es poco. Ha habido pocos momentos en los que a nivel personal haya pasado tanta vergüenza con la selección.
Empieza el partido con unos intercambios de goles que nos colocan 1-2 por delante en el marcador, tras lo cual un par de exclusiones y un parcial de 7-0 por parte gala nos coloca donde íbamos a estar durante todo el partido. En esas inferioridades, Juan Carlos Pastor recurre al invento ese de sacar a un jugador de campo como portero y jugar los ataques sin portero y en igualdad numérica. Nunca he entendido esto muy bien. Será el sistema Pastor, que sólo lo entienden unos pocos. El caso es que a mí me enseñaban en infantiles que cuando juegue en inferioridad numérica juegue largo, buscando consumir la mayor cantidad de tiempo de la exclusión posible, sin arriesgar y no perdiendo balones tontos que den lugar a contrataques claros. Pues nada, se ve que en el alto nivel las cosas no son así. Jugamos estas inferioridades sin portero, la mayoría de ellas finalizando nuestro ataque con un lanzamiento desde nuestra casa, con un Cristian Malmagro (es al que le toco contra Francia) más pendiente del repliegue y de hacer el cambio ataque – defensa que de aportar al ataque. Además de esto, el colmo del ridículo se produce cuando en un contrataque tiene que ser el propio Malmagro el que al no darle tiempo a hacer el cambio, se coloque en la portería y haga un aspaviento intentando parar el lanzamiento a la contra de Olivier Girault. Por suerte hoy parece que Juan Carlos Pastor ha desistido de hacer el ridículo más con este invento que se veía venir que llevaba a ninguna parte. Lo más triste es que esta es toda la capacidad de sorpresa con la que está contando la selección española en estos juegos olímpicos de Pekín.
Volviendo al partido, a partir del 8-2 y tiempo muerto de Pastor, se pasó a la tónica de lo que sería todo el partido. Nula defensa española en la que las ayudas al pivote brillan por su ausencia. Es muy triste que a España se la pueda crear tantísimo peligro con un triste desdoblamiento a doble pivote o con un triste cambio de sentido en el que se pilla en bragas a nuestros defensores intentando hacer la basculación defensiva. Pero es que además se produce otra situación que no alcanzo a comprender. Tampoco se producen salidas al lanzador, por lo que la primera línea francesa nos cose, pero es que además, los intentos de salida al lanzador se producen en el lado del lanzador zurdo… ¡Jugando gran parte del partido con un diestro! Que estoy de acuerdo que jugadores de ese nivel pueden lanzar desde cualquier sitio, pero resulta chocante ver a una defensa que no sale a Karabatic en su lado y en cambio sí que sale a Narcisse por el lado del zurdo.
Y del ataque, pues desgraciadamente más de lo mismo. Primera línea que carece de un director de juego que mueva balón. Raúl Entrerríos haciendo unas Olimpiadas a muy bajo nivel, a lo que se une un Íker Romero que en la segunda parte se tiró hasta las zapatillas sin ninguna selección de tiro. Además de unos pivotes que en defensas cerradas como la francesa no encuentran hueco y a los que les cuesta mucho darse la vuelta.
Lo peor es que esto tiene visos de no acabar aquí. Hoy se ha ganado a Brasil en un partido flojito de España en el que como era de prever, Jordi Ribera ha dado una lección táctica, pero que nos clasifica para cuartos de final. Ahora a esperar rival y el día 20 chaparrón.
Son de otra pasta
A pesar del buen hacer en resultados, que no en juego, de la selección española en estos juegos Olímpicos, hoy voy a escribir sobre algunas historias de superación de algunos jugadores de balonmano conocidos por todos. No he podido ver ni el partido contra Polonia ni contra China. Espero poder verlos si consigo bajarlos por Internet. Entonces haré una breve crónica…
Cuando empezaba a ver partidos de balonmano, veía a jugadores imponentes físicamente, que parecían armarios empotrados. Parecía que si les pinchara ni se inmutarían, a tenor de los costalazos que se pegan en el campo y tras los que se levantan sin más, no como en otros deportes de lloronas que no nombraré. Pero un buen día fallaban un penalti en una final (Alberto Entrerríos, por ejemplo) y les veías derrumbarse llorando. O cuando se despiden de la afición en su último partido (Stian Vatne, Petar Metlicic, Antonio Cartón y otros tantos…). Por cosas como éstas les admiras más, y más aún cuando conoces las historias de superación de muchos de ellos.
La historia de Sigfus Sigurdsson está muy extendida, y más en León. Básicamente, Sigfus fue alcohólico, hasta tal punto de dar 2’1 en un control en Santander durante su etapa en el Teka. Tras ello, fue despedido del conjunto cántabro. Su madre, junto con sus seres más queridos le dieron un ultimátum con tres opciones: Seguir como hasta entonces, tras lo cual aquellos seres queridos le dejarían de hablar, subir al monte y pegarse un tiro, o rehabilitarse, para lo que contaría con el apoyo de sus allegados. Eligió la última opción, pasó de la élite del balonmano mundial a oficios para salir adelante, y años más tarde, ya rehabilitado, volvió a la élite del balonmano mundial. Por cosas como éstas es un ídolo en Magdeburgo, León y allá donde vaya.
El central noruego Christian Berge es otro ejemplo de superación. Se le diagnosticó cáncer cuando militaba en el Flensburg. Lo superó y en poco tiempo ya estaba jugando otra vez en el equipo alemán. No obstante, su nivel no volvió a ser lo que era, pero a mí particularmente me daba un vuelco el corazón cada vez que cogía el balón. En 2006 fichó por el Aarhus, donde sólo estuvo un año y se retiró.
El último ejemplo de superación y por el que escribo todo esto es Oleg Velyky. Recientemente aparecía la noticia de que volvía a entrenar con sus compañeros del Hamburgo. El lateral ukraniano nacionalizado alemán es todo un ejemplo, tanto a seguir como de mala suerte. En un primer momento se le diagnosticó cáncer de piel. Se apartó de la alta competición para seguir el tratamiento correspondiente y lo superó. Una vez recuperado parecía que volvía a la élite, incluso el seleccionador germano Heiner Brand contó con él en el último europeo de Noruega. A pesar de ello, cuando sólo lleva 3 minutos disputados de europeo, su rodilla hizo crack. Sufría una grave lesión que le volvería a mantener alejado de las pistas medio año. Y lo que era peor aún, en su periodo de recuperación le anunciarían que su tumor se estaba regenerando. A pesar de ello, parece que el jugador ve la luz al final del túnel y que pronto volverá a las pistas.
Mucho ánimo, Oleg. Ya dentro de nada volverás a hacerme emocionarme como lo hacía Berge.
Croacia 31 – España 29
Pues primer partido de la selección en los juegos olímpicos y nada que no se supiera ya… Quizá lo más destacable del partido fuesen los 5 minutos de incertidumbre de la segunda parte en la que yo no me enteré de nada. De hecho lo único que saqué en claro es que un tal Michael Phelps ganaba un oro y batía un récord mundial
.
Bromas aparte, voy a hacer un pequeño análisis de lo que vi en el partido.
Por parte de Croacia, también poco que no sé supiese ya. Es una selección que lleva mil años jugando a lo mismo, se tirará mil años jugando igual y seguirá estando ahí. Basan su defensa en una 3-2-1 muy abierta con un avanzado atípico como es Igor Vori. Son contundentes y se las saben todas, además de que las únicas formas de crearles incertidumbre defensiva es o bien hundiéndoles defensivamente (para lo que hay que mover la bola con fluidez…) o con continuos desdoblamientos a doble pivote. La selección española tardó en verlo unos minutos. A lo mejor Pastor debería haber visto los Ademar – Zagreb de este año para saber cómo se atacan estas defensas. En ataque Croacia tiene un juego elaborado en el que todos los jugadores se conocen a la perfección. Tienen al mejor central del mundo, Ivano Balic, pero es que además tienen al que de aquí a unos años será su sustituto en ese galardón: Domagoj Duvnjak. De nuevo la selección española se equivocó al cambiar la defensa de 6-0 a 5-1 tras la lesión de Balic, centrándose sobre todo en los laterales y dejando demasiada libertad a Duvnjak, subestimándole. Balic y Duvnjak son dos centrales de verdad, y no lo que tenemos nosotros en estos juegos olímpicos. Si a esta primera línea croata añadimos al probablemente mejor extremo derecho del mundo (Dzomba) a un muy buen portero (Alilovic), a un correcto extremo izquierdo (Vukic) y a dos grandes pivotes, tenemos una selección clara candidata al título.
Por parte de España hay que decir que se ha mejorado defensivamente. Si bien es cierto que se sigue sin tener un bloque, carente de ayudas defensivas, sí que es cierto que se ha mejorado notablemente en intensidad defensiva. Lógico, por otra parte, ya que esto son unos juegos olímpicos y no un preolímpico o clasificatorio para un mundial en el que una selección como España no debería estar nunca. Aún así, los centrales nos crearon mucho peligro, debido entre otras cosas a esa carencia de ayudas defensivas en la que centrales rápidos como los croatas encuentran su filón. Además, Blazenko Lackovic cuajó un gran partido, en gran parte por quién le defendía. En la primera jugada del partido el croata soltó el brazo ante un Jon Belaustegui clavado en 6m. A partir de entonces, probablemente por orden de Pastor, Belaustegui cambió la actitud de manera que le defendía cada vez más arriba. O al menos lo intentaba. Porque por una parte no observaba a quién tenía delante. En alguna ocasión, permutaron posición Balic y Lackovic y el guipuzcoano no se enteró de nada. Siguió defendiendo a Balic en 9m y el centro defensivo no hizo una salida a un lanzador como Lackovic. Resultando: Gol de Blazenko desde 8m. En alguna otra ocasión incluso sucedió que Jon salió a disuadir el pase sobre el lateral izquierdo, pero Lackovic le ganó la espalda fácilmente en al menos dos ocasiones. Si a esto le unimos que no es un jugador muy allá en ataque, sólo me queda una conclusión: Este jugador no tiene nivel para la selección. No comprendo además, la poca bola que se le da a Malmagro en la selección. Es un jugador que se ha echado a las espaldas al Portland San Antonio en la pasada temporada, y me ha sorprendido enormemente el hecho de que ni siquiera en la primera parte, en la que el cambio ataque-defensa del lateral derecho se hacía por el lado del banquillo español, se contase con él. Excepto en los últimos 15 minutos, claro, después de que Belaustegui la hubiese liado parda.
Otra carencia de esta selección son los pivotes. Carlos Prieto no mete un gol ni al arco iris. Parece que tira balones de Nivea. Además que en defensa apenas hace salidas al lanzador y las ayudas defensivas brillan por su ausencia por su lentitud. Y mientras tanto Julen Aguinagalde en León… Como no me cansaré de repetir, poco movimiento de balón de los centrales y demasiadas individualidades. Nos salva que tenemos de largo al mejor extremo izquierdo del mundo, a un gran lateral izquierdo como es Alberto Entrerríos, a un muy buen Íker Romero y a dos grandes extremos derechos. Y dos porteros que cuando tengan que aparecer aparecerán. Y Demetrio Lozano calentando banquillo. Que me creo que esté tocado, pero que no me creo que aunque estuviese al 100% jugase mucho más de lo que lo hizo.
En definitiva, que o mucho cambian las cosas o a partir de ahora la selección que se va a casa en cuartos seremos nosotros. Para lo que hemos quedado…
Mi selección
Dicen que España es el país con más seleccionadores por metro cuadrado. Hoy que empiezan los juegos olímpicos, voy a dar mi visión de la convocatoria de Juan Carlos Pastor, con el cual de un tiempo a esta parte, no estoy de acuerdo en lo que hace. De hecho muchas de sus decisiones me parecen totalmente ilógicas y sin sentido. Yo, que soy un ignorante, voy a intentar explicarme y dar mi opinión.
La convocatoria para estos JJOO es la siguiente:
Porteros: David Barrufet y José Javier Hombrados.
Extremos izquierdos: Juanín García y David Davis.
Laterales izquierdos: Alberto Entrerríos y Demetrio Lozano.
Centrales: Raúl Entrerríos e Íker Romero.
Laterales derechos: Cristian Malmagro y Jon Belaustegui.
Extremos derechos: Albert Rocas y Víctor Tomás.
Pivotes: Carlos Prieto y Rubén Garabaya.
El primer problema es la exigencia de que en los juegos olímpicos sólo se convoquen a 14 jugadores. Bueno, así nos ahorramos amargar a alguno que yo me sé dejándole partido sí y partido también sin convocar. En cualquier caso, el primer cambio que haría sería sacar a Carlos Prieto y meter a Julen Aguinagalde. Hombre por hombre. Simplemente porque creo que es mejor jugador el vasco que el extremeño. Ofensivamente creo que es mejor, y defensivamente me parece que se complementa más un centro defensivo formado por Aguinagalde y Garabaya que uno formado por Gabaraya y Prieto.
Otro cambio que haría sería quitar a los dos centrales. Me dan picores de ver a la selección jugar con estos dirigiendo la orquesta. Existe la tendencia en los últimos tiempo de pensar en que el puesto de central va a desaparecer, que en un futuro no muy lejano la posición la ocuparán jugadores más físicos que ‘jugones’, es decir, que la ocupará un tercer lateral. Yo no estoy para nada de acuerdo con esa filosofía, y de hecho la aparición de nuevos ‘jugones’, de esos centrales en peligro de extinción de los que hablaba Luis Miguel López, hace que me reafirme en mi creencia. España por supuesto que tiene centrales de esas características. Sería tan sencillo como convocar a Carlos Ruesga y a Daniel Sarmiento. Jóvenes, jugones y que han terminado la temporada en un gran momento de forma. En cambio, no sacaría a Íker Romero de la selección. Creo que es mejor que Demetrio Lozano, aunque más adelante me explicaré. Por lo tanto, con esos cambios la selección quedaría así:
Porteros: David Barrufet y José Javier Hombrados.
Extremos izquierdos: Juanín García y David Davis.
Laterales izquierdos: Alberto Entrerríos e Íker Romero.
Centrales: Carlos Ruesga y Daniel Sarmiento.
Laterales derechos: Cristian Malmagro y Jon Belaustegui.
Extremos derechos: Albert Rocas y Víctor Tomás.
Pivotes: Julen Aguinagalde y Rubén Garabaya.
Bueno, esto ya tiene otra pinta. En cualquier caso le vería dos problemas a esta convocatoria. La primera es el centro defensivo. Me parece demasiado poco tener únicamente para esa posición a los dos pivotes. Se podría utilizar en caso de descalificación o lesión de alguno de ellos a Íker Romero, como se hizo en el mundial de Túnez, pero los experimentos mejor con gaseosa. Mi opción para esa posición sería Viran Morros. El otro problema es el lateral derecho. España tiene un problema en esa posición que tiene visos de no solucionarse. No hay nada o casi nada más allá de Cristian Malmagro, además de que Jon Belaustegui no me parece nada de otro mundo. Mi opción para esa posición sería Mariano Ortega. Sería un bonito detalle despedirle justo antes de su retirada en unos juegos olímpicos. En cualquier caso, vamos a suponer que haya rechazado ir, o que ya haya querido retirarse como jugador para ejercer de segundo entrenador en el CAI Aragón, que es lo que va a hacer a partir de ahora. Pues yo lo que haría sería ir sólo con un lateral zurdo. Francia, a lo tonto, casi gana el pasado europeo sin ningún lateral zurdo, por la lesión de Joel Abati. Además que ellos para esa posición tenían a Fabrice Guilbert, que aunque es mejor jugador que lo que demostró en el europeo, es peor de lo que nosotros podríamos poner ahí. Una opción, como ya digo, era para ese hueco en la convocatoria llevar a Viran Morros y así solucionamos el problema de la defensa. Así el peso ofensivo del lateral derecho recaería sobre Cristian Malmagro, que jugaría el 95% de los minutos en ataque aprovechando que no defiende y estaría descansado para esa faceta. El resto del tiempo, podrían darle descanso puntuales Carlos Ruesga e incluso Albert Rocas.
Aún con todo, me parece un auténtico lujo con esta convocatoria, dejar fuera a un jugador que está en un momento de forma óptimo como es Demetrio Lozano. De hecho yo creo que lo llevaría por delante de Viran debido a que en caso contrario el lateral derecho se queda sin un defensor de garantías. En cualquier caso, con esta convocatoria Viran Morros sería el jugador Nº15, el reserva para la segunda fase. Mi convocatoria final sería:
Porteros: David Barrufet y José Javier Hombrados.
Extremos izquierdos: Juanín García y David Davis.
Laterales izquierdos: Alberto Entrerríos, Íker Romero y Demetrio Lozano.
Centrales: Carlos Ruesga y Daniel Sarmiento.
Laterales derechos: Cristian Malmagro.
Extremos derechos: Albert Rocas y Víctor Tomás.
Pivotes: Julen Aguinagalde y Rubén Garabaya.
Jugador reserva: Viran Morros.
Así todo, el equipo de campo que desde mi punto de vista sería titular sería: Juanín García y Albert Rocas en los extremos, Alberto Entrerríos y Cristian Malmagro en los laterales, Carlos Ruesga en el central y Julen Aguinagalde en el pivote. La defensa sería una 6-0 entrando en defensa el otro pivote y Demetrio Lozano por el central y Cristian Malmagro respectivamente. En algún momento se podría optar por una defensa 5-1 en la que David Davis estuviese en el extremo izquierdo en ataque y ejerciendo de avanzado en defensa, de modo que el central se fuese a defender al exterior (preferiblemente Carlos Ruesga) y únicamente se hiciese el cambio ataque-defensa de Malmagro por Demetrio Lozano u otro de los laterales izquierdos.
Esta sería mi selección. Podéis dejarme vuestros comentarios con lo que pensáis en el post, porque ya digo que ésto de hacer una convocatoria no es tan sencillo, y menos con 14 jugadores. Seguramente esté equivocado en muchas cosas… Por cierto, Héctor Castresana sería mi jugador Nº16.
Nueva temporada, nuevamente ilusión
Como comentaba ayer, el Ademar León de la próxima temporada comenzó a ejercitarse el pasado viernes 1 de agosto. La plantilla está cerrada a la espera de encontrar equipo para Juanjo Ruesga en una posible cesión. Existen numerosas opciones tanto en Asobal como en DHB, donde han cerrado la plantilla un pequeño número de equipos. Su alta ficha puede echar para atrás a más de uno.
En cualquier caso, el capítulo de altas y bajas es el siguiente:
Altas: Vicente Álamo (Portero, Fraikin Granollers), Javier Ortigosa (Extremo izquierdo, Portland San Antonio), Pepe Novelle (Lateral izquierdo, Naturhouse La Rioja), Damir Bicanic (Lateral izquierdo, Croatia Osiguranje Zagreb), Danil Tchernov (Central defensivo, Zarja Kaspija Astrakhan), Jorge García Vega (Central, Bm Antequera), Dennis Buntic (Lateral derecho, RK Cimos Koper), Igor Kos (Lateral derecho, Celje Pivovarna Lasko) y Gonzalo Carou (Pivote, JD Arrate).
Bajas: Danjel Saric (Portero, Portland San Antonio), Santiago Urdiales (Extremo izquierdo, Portland San Antonio), Tonçi Valcic (Lateral izquierdo, Croatia Osiguranje Zagreb), Klaus Jakobsen (Central, Portland San Antonio), Mateo Garralda (Lateral derecho, Kolding KIF), Balazs Laluska (Lateral derecho, Pick Szeged) y Sigfus Sigurdsson (Pivote, Valur Reikiavik).
Nueve altas frente a siete bajas sin contar la de Juanjo Ruesga, lo que da muestras de que se tendrá una mayor profundidad de banquillo, talón de Aquiles del Ademar de la pasada temporada, unido a la mala suerte de las lesiones. Y es que la plantilla queda de la siguiente manera:
Porteros: Mirko Alilovic y Vicente Álamo.
Extremos izquierdos: Martin Stranovsky y Javier Ortigosa.
Laterales izquierdos: Damir Bicanic, Pepe Novelle, Mikel Aguirrezabalaga y Juanjo Ruesga.
Centrales: Daniel Sarmiento y Jorge García Vega.
Laterales derechos: Dennis Buntic e Igor Kos.
Extremos derechos: Dennis Krivochlykov y Ricardo Costa.
Pivotes: Julen Aguinagalde, Héctor Castresana y Gonzalo Carou.
Especialista defensivo: Danil Tchernov.
Hacen un total de diecisiete jugadores de primer nivel, que unidos al propio Juanjo Ruesga y a los canteranos José Mario (extremo izquierdo), Álvaro Cabanas (extremo derecho), Jaime González (lateral izquierdo) y Luis de Vega (portero) darán esa profundidad y descanso que faltó la temporada pasada.
Diecisiete jugadores, como decía, de 6 nacionalidades: 8 españoles, 4 croatas, 2 rusos, 1 portugués y 1 argentino (aunque nacionalizado, no cuenta para los cupos de extranjeros). Hacen una media de 27’5 años de edad y algo más de 1’91m de altura.
A priori creo que hay motivos para la ilusión y presentarse optimistas de cara a la próxima temporada. El equipo ha ganado en profundidad, además de que ha ganado lanzamiento exterior, otro de los lastres de la pasada temporada. Los éxitos logrados la pasada temporada será difícil repetirlos, entre otras cosas porque los equipos habrán aprendido a qué ha jugado el Ademar toda la pasada temporada. No obstante, ahora contamos con Damir Bicanic y Dennis Buntic, laterales lanzadores que aportarán una variante más al ataque ademarista. Además conservamos laterales ‘jugones’ como Pepe Novelle e Igor Kos, por lo que la filosofía y esquema de juego del año pasado podrá mantenerse y será la predominante en el juego del Ademar. Asimismo, ahora contaremos con los minutos de calidad que podrá dar Jorge García Vega, además de aportar su veteranía cuando sea necesario. Podría incluso utilizarse en el lateral derecho. Lo que parece indudable es que este año no será necesario recurrir a Martin Stranovsky y Ricardo Costa en los laterales, ni a Héctor Castresana de central (llegó a darse en algún momento puntual previo a desdoblarse al pivote, por raro que parezca).
En los cambios de jugadores que se van por lo que vienen, desde mi punto de vista se mejora o al menos se mantiene el nivel en todos los casos a excepción de quizá la portería. Y no porque Vicente Álamo sea mal portero, ni mucho menos, si no porque Danjel Saric era un fuera de serie. Con Bicanic y Novelle por Valcic ganamos un hombre, en el cambio de cromos con el Portland de Urdiales por Ortigosa quedamos parecidos por ser dos extremos de características similares, los laterales derechos a poco que rindan lo harán mejor que los que se van, Tchernov si no se lesiona y a poco que tenga la décima parte de actitud que Sigurdsson cumplirá, etc.
Otro jugador que me parece un acierto de fichaje es Gonzalo Carou. Defensivamente es un jugador duro y técnico, que es para lo que se le utilizará principalmente. Pero es que además, en los momentos en los que el equipo tenga que recurrir al lanzamiento exterior de los laterales croatas, Gonzalo Carou es un excelente pivote a la hora de abrir huecos y hacer bloqueos para que lancen. De hecho es la manera de jugar del Arrate las pasadas temporadas, en las que Carou era pieza indispensable, a pesar de no tener una estadística goleadora muy elevada.
En definitiva, el equipo creo que ha quedado muy compensado y que tenemos motivos para ilusionarnos un año más e ir a apoyarles, en un año en el que volvemos a aspirar a todo en todas las competiciones.
Danil Tchernov, último fichaje ademarista
El pasado Viernes el nuevo Ademar León echó a andar. Numerosas caras nuevas y otras tantas ausencias, entre ellas la del último fichaje ademarista con el que se da por cerrada la plantilla: Danil Tchernov.
Este jugador es el sustituto natural de Sigfus Sigurdsson. Con esta premisa uno ya se da cuenta de cuál va a ser su rol en el equipo: Estandarte y referencia defensiva. Han sido varios los jugadores que se han rumoreado durante los últimos meses para cubrir esa posición, entre ellos jugadores como Denis Spoljaric o una “bestia” que podría venir de Hungría y cuyo nombre no transcendió (¿Nikola Eklemovics?). Al final ha sido el ruso Danil Tchernov, pretendido entre otros por el recién ascendido Cuenca, y procedente del Zarja Kaspija Astrakhan de su país. Pocas son las referencias de jugadores rusos que tenemos, más allá de los jugadores del Chehovskie Medvedi y por ende, de la selección rusa. Es por ello que a continuación haré un pequeño resumen de los datos obtenidos de él en diversos foros, entre ellos el de carisma, que si no lo conocéis, os lo recomiendo (aparece en enlaces a la derecha de este texto).
Danil Tchernov llega a León con la misión de hacernos no echar de menos a Sigfus Sigurdsson. Es complicado en el plano personal, ya que el bueno de Fussi era un cacho de pan como él de grande, pero no debería ser un problema en el deportivo, debido en buena parte al lastre de lesiones que ha venido arrastrando el islandés a lo largo de la última temporada. Según la página de la EHF, Danil Tchernov mide 2m y pesa 92Kg. Mal asunto si fuese cierto, demasiado poco peso para ser la referencia defensiva. Pero el dato es erróneo, realmente pesa más de 100Kg. En poco más de un mes cumplirá 27 años, y aunque a día de hoy no es un habitual en las convocatorias de Vladimir Maximov, sí es cierto que ya sabe lo que es enfundarse la elástica de su país. Jugó el mundial de Túnez 2005, disputando más minutos incluso que el pivote recientemente fichado por el Bm Ciudad Real para la 2009/2010 Egor Evdokimov. En ataque su puesto natural es el de lateral, tanto izquierdo como derecho, a pesar de ser diestro. No obstante, no destaca por su faceta ofensiva ni va a ser ese su rol en el equipo leonés, ya que sería el teórico cuarto lateral izquierdo de la plantilla, por detrás de Damir Bicanic, Pepe Novelle y Mikel Aguirrezabalaga. Es un jugador con un potente lanzamiento pero escasa movilidad, a pesar de lo cual promedia unos tres goles en el Astrakhan. Referencias similares a las de Balazs Laluska cuando llegó a la ribera del Bernesga, por cierto. Además, en determinadas crónicas de partidos aparece como que lanza penaltis. No sé si ha sido un caso puntual o que realmente es un especialista en esa faceta. En defensa, que es lo que nos importa, es un jugador aguerrido que defiende al límite de la legalidad. Prueba de ello es el alto número de exclusiones que promedia. Junto con Gonzalo Carou y Julen Aguinagalde deberán lidiar con el centro defensivo ademarista, si bien estos dos últimos jugadores son defensivamente más técnicos que duros, por lo que la dureza deberá ser cosa del ruso.
Bienvenido Danil. De momento en los partidos de este año en Recopa de Europa a los que te enfrentaste al Bm Valladolid te fuiste en ambos con roja por triple exclusión. Bien, vas marcando el territorio a quien tienes que marcárselo.
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